domingo, 29 de agosto de 2010

Página cincuenta y dos

Lo compré por un precio excesivo. Supe, desde que lo tomé en las manos, que ya lo habían leído y tocado. No obstante, el color amarillo de las páginas podía haber sido debido al mero paso del tiempo o a una descuidada exposición al sol.

Ya en casa, cuando me había acomodado, es decir: en el sillón de lectura descansaba mi cuerpo laxo; junto a él una mesilla donde humeaba una gran taza de té; en mis pies unas pantuflas viejas; del techo, colgando, una bombilla justa, ni escasa ni deslumbrante; una ventana algo abierta por donde fluía un caudal de aire suficiente para no mover las páginas del libro que sostenía con una sola mano y, sin embargo, mantener razonablemente aireada la estancia; un viejo equipo Denon de música sosteniendo el volumen constante de unas piezas barrocas que nunca me distrajeron la concentración, descubrí una mancha de sangre en la página cincuenta y dos. Era sangre, reseca, oscura, escasa, pero sangre. Podía imaginar los glóbulos rojos y blancos como las hojas que dejábamos secar entre las páginas de los libros más gruesos que teníamos a mano. Alguien había estado repasando aquellas letras que recorrían mis ojos y pasando las páginas que pasaban mis dedos y había tenido o provocado una pérdida de sangre que había ido a parar, ya fuera tan escasamente, a la esquina izquierda de la página cincuenta y dos. El título, ¿casualmente?, aludía a las hemorragias: El contenido de una botella de tinta. Quizá todo aquello tuviera un hondo significado. Quizá aquella mancha no estaba casualmente allí. Pero la comodidad era tal que el sueño se apoderaba de mí, que el libro se me caía de las manos abierto por la página cincuenta y dos. Podría descubrir, al despertar, si alguna vez llegaba a despertar, que pudo haber caído sobre la taza de té y mancharse por la página cincuenta y dos o por cualquier otra que fuera.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Cumpleaños




Poema de Ángel González. Regalo para mi cumpleaños.

"Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mi, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho."

sábado, 14 de agosto de 2010

Religiones Alternativas

Texto de alguna manera relacionado con las entradas de El Gen Calamardo (ver enlaces a otros blogs).

Llamar al ateísmo una religión me parece una reacción (fuerza contraria de sentido opuesto) a tanto cura molesto de los últimos varios siglos. Con lo de molesto quizá me quede corto: debe molestar bastante, y no sólo el humo en los ojos, que a uno le quemen en una hoguera, o le tiren piedras hasta matarlo. En fin. Yo no sé bien si Dios existe, pero bastante claro parece que los de uso común están hechos a imagen y semejanza del hombre, justo lo contrario de lo que muchos proclaman. Mi madre, que se tiene por religiosa, reza para que gane España, sin tener en cuenta que los holandeses también son criaturas del señor. Eso sí, vista la entrada de De Jong, serán devotos de dioses paganos que se relamen con sacrificios humanos.

No veo por qué Dios tiene que evitar una riada donde perezcan cientos de personas si con su muerte alimentarán a bacterias que continuarán el ciclo de la vida o de la materia. Un estado de cosas del que formamos parte pero del que no veo que seamos protagonistas. Maravillarnos de esta organización de la materia que llamamos vida, tanto nuestra, como de otros animales o palntas, me parece también la consecuencia de un fuerte ombligismo. Si no se hubiera desarrolado la “vida inteligente” no estaríamos aquí para maravillarnos de su existencia (creo que esto se llama principio antrópico o así, o que tiene alguna relación). Una cosa es tan necesaria a la otra que no puede maravillar de ninguna manera.

La observación directa de Dios no creo que sea posible, así que habrá que mirarlo en el reflejo que ha provocado en el hombre. ¿Si tantos han creído en Dios o en dioses a lo largo del tiempo tendrá que existir? Lo que es evidente es la necesidad de creer que Dios existe, pero yo no aventuraría mucho más. ¿Qué revela esta creencia común y pancultural? El absoluto sentimiento de desvalimiento del hombre en el mundo y la dificultad de tragar y digerir esto sin bicarbonato. Y como con cada necesidad, y como con cada miedo, no falta quien los use en su beneficio. Y hace gracia lo multiforme de la carnavalería que se monta: las máscaras de los hechiceros, los gorros del papa, las chilabas negras...un espectáculo que si Dios lo viera no apagaría el televisor.

sábado, 7 de agosto de 2010

Posturas e Imposturas


Me he ido escondiendo entre excusas. Hoy voy a agotar la última que espero que mañana no se convierta en la penúltima. No escribía porque no tenía una habitación adecuada. La tengo ya. Ni una mesa adecuada. Que tengo ya. Ni un ordenador adecuado, que ya tengo. Ahora me falta una silla en condiciones. Ajustable. La silla de madera que uso tiene una altura impropia, una respaldo demasiado recto, una incomodidad manifiesta. Roberto Bolaño he visto que escribía a mano y más tarde en un ordenador desfasado en una casa sin calefacción ni televisor. Ayer vi el reportaje y es el primer autor en el que pienso pero ¿cuántos serían los que escribieron dejándose la vista con la luz de una vela, en papel de tercera, aprovechado al máximo, en rincones húmedos de casas heladas? Sin embargo, mi gran obstáculo para romper a escribir son las condiciones físicas, meramente pragmáticas. Quizá la silla regulable no sirva de nada. Estoy pensando que en un jacuzzi sí podría escribir por fin en las condiciones adecuadas.

Coincidencias

El único libro que he maltratado por accidente fue Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. No sé si Calamardo (que fue quien me lo prestó) sabe que el libro que le devolví no era el mismo. Lo conseguí idéntico, de Anagrama, porque el original lo mojó una ola de la playa de Las Canteras y no podía devolvérselo así. Además, el agua afectó al pegamento y se le iban saliendo las hojas. El ejemplar herido tampoco lo tengo en estos momentos, se lo presté a mi hermano y no sé dónde anda. Pues bien, viendo el documental sobre Roberto Bolaño ( http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100724/imprescindibles-24-07-2010-roberto-bolano/837975.shtml ) veo que incluye fragmentos de una entrevista donde nombra a su gran amigo, el poeta Mario Santiago Papasquiaro y donde nada menos que relata cómo se asombró de tanto que leía que fue el único hombre que vio leer en la ducha. Al parecer se duchaba con un brazo estirado sujetando un libro. Lo peor dice Bolaño es que eran sus libros, e inmediatamente me acordé del ejemplar de Los detectives salvajes mojado en la playa. Es imposible no establecer una conexión. Parece que de una manera u otra, en un continente u otro, en unas manos u otras, los libros de Bolaño están expuestos al riesgo por agua.

domingo, 1 de agosto de 2010

Toros en Perpiñán

Si el carácter empresarial tiene una característica paradigmática es la iniciativa pronta, rápida, ágil, adaptable a las circunstancias de cada instante. La joint venture entre el empresario francés Aníbal Peres y el español Hundryed Cuarted ha empezado desde el miércoles pasado a hacer acopio de capital mediante la emisión de acciones para la sociedad Torito Bravo,S.A. La iniciativa pretende la construcción de una plaza de toros en Perpiñán que reúna los valores arquitectónicos del hormigón visto con toques de titanio y la cultura ancestral de la tauromaquia. Los estudios de mercado pronostican un público diverso atraído los unos por la arquitectura vanguardista, los otros por el fuerte sabor hispano de la fiesta nacional del país limítrofe. Además habrá no pocos nostálgicos, se lee en el informe, que querrán rememorar viejos tiempos en los que disfrutaban de frutos prohibidos en países más libres.

Podemos seguir presumiendo en nuestro país de unos políticos que dejando a un lado mezquinos intereses anteponen el bienestar de los animales en sus decisiones. Al mismo tiempo podemos presumir de empresarios dinámicos dispuestos a satisfacer las necesidades de una demanda legítima tal como modelan las teorías económicas del mercado. Es decir, cada cual en su papel para que el sistema, contemplado como una máquina, siga funcionando, bien engrasada y a ritmo.