martes, 6 de diciembre de 2016

Nieves Delgado y Sergio Déniz, fotos de papirómanos.

Ramón de Campoamor escribió que «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira».

Cuando es un artista el que mira, el que encuadra, el que ilumina y el que revela, puede uno salir hasta algo guapo o menos feo. Si en vez de un artista, son dos, el éxito está asegurado.

¡¡Mil gracias a Nieves Delgado y Sergio Déniz por su trabajo fotográfico con los papirómanos!!

Aquí dejo un ejemplo de ese trabajo con un servidor. He elegido una de las mejores: no se me ve apenas la cara. En el muro de Papiromanía en Facebok pueden ver las excelentes fotos de grupo.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Salir rana, de Pedro Flores

El nacionalismo, el localismo, el calor que produce lo próximo o la mirada con las gafas de cerca hacen que los gentilicios como canario basten a muchos para dar valor al sustantivo que acompañan. Es preferible que el gentilicio sea innecesario.

Esta reflexión la tuve por primera vez en el Museo Néstor. Sus bocetos en tiza y pastel sobre papel de estraza me impresionaron tanto como su óleo más elaborado. Néstor es de esos artistas que, como el Rey Midas con el oro, convirtió en arte lo que tocaron sus manos. El artista y el arte mantuvieron siempre un diálogo natural de compañeros inseparables. Por supuesto, el que naciera en estas islas determinó, como no podría ser de otra forma, de qué manera y en qué temas se materializaría su arte. Al margen de esta cuestión accidental, nadie, haya nacido en Tunte o Pekín, permanecerá indiferente al contemplar El amanecer.

En mi opinión, Pedro Flores es de esos autores cuya voz no necesita gentilicios. Cualquiera que lea poesía en la lengua que nos une encontrará en él un tesoro.

Vicente Gallego ha seleccionado sesenta y tres poemas de la obra completa de Pedro Flores para publicarla en esta antología, Salir Rana, con le editorial Renacimiento. Pedro dice, con el humor que le caracteriza, que los poemas son suyos, pero que el libro es de Vicente Gallego.

En el prólogo, el antologista nos explica cómo conoció al poeta, oculto tras la plica de un premio de poesía. Conjeturó entonces, por ciertos giros del lenguaje, que se trataba de un autor latinoamericano. Quedó sorprendido al descubrir que Pedro estaba mucho más cerca físicamente. Pronto surgió la pregunta de cómo era posible que hasta la fecha le resultara totalmente desconocido, no sólo a él, sino a todo el círculo de poetas que frecuenta. La respuesta de Vicente Gallego es que Pedro no había tenido la fortuna de ser publicado por editoriales nacionales.

Quizá desde Canarias el acceso a estas editoriales sea aún algo más difícil. Para colmo, Pedro Flores no frecuenta ni usa los medios tecnológicos que ayudan a paliarlo. Él mismo se define, en este sentido, “como un hombre de la Edad de Piedra”.

Confío en la visibilidad que la editorial Renacimiento otorgará al escritor. Espero que a partir de ahora, la poesía de Pedro no sea el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todos.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Alter Ego de Cupido, de Jonathan Hernández

Mostrando IMG_20161122_202839.jpgEl pasado martes presentó en el Palacete Rodríguez Quegles su primera novela el joven escritor palmero Jonathan Hernández. Escribo esta nota sorprendido por el desparpajo, la frescura y la ilusión que transmitió el autor.

Mostrando IMG_20161126_102329.jpgPara empezar, no se amilanó ante la escasez de público. Nos explicó qué es su novela “El alter ego de Cupido (La Cabra del Amor)”, de qué trata, cómo y cuándo la escribió y cómo la está promocionando. Y esto, que parece tan lógico no lo es tanto. ¿De cuántas presentaciones de libros hemos salido sin saber de qué va aquello? De muchas. No es el caso. Bravo.

La novela no es fácil de conseguir, porque, desgraciadamente, la distribución está siendo lenta debido a la modestia de los medios. Ha sido una producción que Jonathan Hernández describió como “artesanal”.

Según lo que pude entender a su autor, es una historia de amor tratada con mucho humor y donde participa una cabra-cupido, entiendo que a la manera de una superconciencia de alguno de los personajes. El autor pretende narrar una historia donde aparecen los universales sentimientos y situaciones que se dan en la pareja, en este caso de dos chicos, huyendo de guetos y encasillamientos. Todos, en un momento u otro de nuestras vidas hemos sufrido las flechas de la cabra.

A pregunta de un asistente Jonathan Hernández explicó el proceso creativo concreto, la “metodología” de escritura. Un método, o falta de él, pleno de espontaneidad y levedad (en el sentido calvinista). La novela ha sido escrita en la noche. En no pocas, los personajes han dictado la historia al autor hasta el amanecer, desviándolo de las líneas que éste había planeado. Ellos han tomado la palabra y han escrito su historia. Una envidiable manera de crear.