domingo, 13 de abril de 2014

Ensayando título: "El título lo pone usted"

El título lo pone usted


Yo ya he hecho lo mío a lo largo de siete largos años, querido lector. Inmune al desaliento he ido, como una hormiguita, reuniendo estos textos que ahora le presento sin que yo logre encontrar entre ellos ningún hilo conductor. He pasado mucho tiempo mordiendo tapas de bolígrafo en busca de un título unificador, totalizador y definitivo sin haber tenido éxito. Llega por lo tanto su hora, la de aportar algo tangible a la obra que sostiene entre las manos. Llega la hora de la colaboración por su parte. Anticipándome a su posible queja, le diré que este libro, cuando aún parecía posible darle un título, se planificó para ser vendido por un precio X.  Usted lo ha comprado por un precio menor (que podemos llamar Y) puesto que somos conscientes de habérselo entregado, de alguna manera, incompleto. Desde estas líneas le instamos a que tache usted esas palabras "El título lo pone usted", que figuran en la portada, y las sustituya por las que  quiera. Sentiré entonces su codo junto al mío, en este esfuerzo titánico.

Ensayando título: "Testamento"

Testamento

Este título, para serle sincero, no me gusta nada. Lo he puesto por la sencilla razón de que, técnicamente, es el que de mejor manera refleja el motivo por el que me he decidido a publicar. Los años van pasando, uno se va haciendo mayor, no parece que vaya a escribir nada mejor y persiste ese ánimo remolón para hacer copias de seguridad. Además, como uno tampoco es Kafka, ni tiene un amigo tan forofo y editor como tuvo él, las probabilidades de que la obra (dicho esto desde la más humilde modestia) se pierda, una vez me llame la parca, van en aumento. ¿Qué mejor manera de preservar mis textos que sacar unas cuantas buenas copias y venderlas o repartirlas por ahí? En economía creo que lo llaman no poner todos los huevos en la misma cesta, en informática puede que lo llamen también de alguna manera.


Le pido, querido lector, que aunque este libro no resulte de su agrado lo conserve o lo transmita a alguien y se asegure de que ese alguien también lea este prólogo. De otra manera, mi esfuerzo  editor habría resultado en balde.  

Ensayando título: "Textos criptográficos de andar por casa (tú sabes de qué va esto)"

Textos criptográficos de andar por casa (tú sabes de qué va esto)

Si estos textos le parecen inconexos y dispersos, no se preocupe, de debe a que, efectivamente, así son. Su objetivo aparente es el de dar rienda suelta a mis dos grandes aspiraciones literarias: publicar y ser leído. Secretamente, el verdadero motivo al que responden es el de pasar información crítica para una invasión extraterrestre. De ahí la aparente incoherencia que presentan. Sin embargo, una vez descodificados, se convierten en todo un detallado dossier que permite la invasión del planeta sin que ningún país u organización internacional pueda defenderlo.  

La estupidez de nuestra raza, motivo principal por el que me he convertido en un quintacolumnista, es de tal magnitud que puedo declarar abiertamente mis intenciones en este prólogo sin correr más riesgo que el de ser tomado por un loco.


¡Machangos!