sábado, 24 de octubre de 2009

Conmigo a Cuestas

A quien más quiero, más abandono durante días. Así es mi inconstancia. Me marcho, para volver. Pero quien me espera se cansa. Y ese cansancio se va volviendo amargura. No puedo evitar dispersarme y huir. Huir de la pintura en busca de literatura, y de la literatura en busca de pintura. De tu compañía en busca de la de mis amigos, o de la de mis amigos y la tuya en busca de soledad. Y después dejo sola a la soledad, mi amiga, y empiezo un paseo de dos semanas, en una provincia distinta del mismo país. En el centro de todas esas espirales que parecen caminos está ese yo que ya me harta, que quisiera cambiar por ti. Y no hay manera. Si hay una cara de la que estoy cansado, es la mía. Si una cara no me cansa, es la tuya. Y aún así huyo, con mi máscara a cuestas, siempre.